lunes, 18 de octubre de 2021

VIII Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías (JOHC)

 Os dejamos algunas imágenes de nuestra participación en el VIII Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías, celebrado en Valladolid este pasado fin de semana.





Cristian Medina 

Cristian Medina

viernes, 1 de octubre de 2021

domingo, 4 de abril de 2021

sábado, 3 de abril de 2021

viernes, 2 de abril de 2021

Representación en el Sermón de las Siete Palabras

 Esta ha sido la representación de la Junta de Gobierno en el Sermón de las Siete Palabras celebrado hoy en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana.


martes, 30 de marzo de 2021

 Apertura de la iglesia

del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana

con nuestra sagrada imagen titular

el Santo Cristo Yacente

Jueves y Viernes Santo de 12 a 14 h y de 18 a 21 h

Sábado Santo de 17 a 20 h

jueves, 25 de marzo de 2021


Santa Misa de Comunión General

Sábado 27 de marzo a las 20 h 

Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir

En esta celebración se procederá a imponer las medallas a todos los nuevos cofrades que lo deseen. Para ello y en vista de organizar el acto con todas las medidas de seguridad, quienes deseen imponerse la medalla deben mandar un correo electrónico a: info@santoentierro.net

miércoles, 24 de marzo de 2021

Silencio de sentimiento y lágrima


La Semana Santa de 2019, fue una de esas muchas, en la que los cofrades y fieles nos pasamos los días mirando el cielo, intentando levantarlo como los campesinos castellanos de aquella cita de nuestro ilustre vecino D. Miguel Delibes.

De una media semana de bonanza nos encontramos de golpe con una media semana final totalmente caótica. Suspendiendo, acortando recorridos, corriendo en muchos casos. Así que cuando ese Sábado Santo a pesar del fresquillo primaveral, los hermanos del Santo Entierro abren las puertas de la iglesia y la planta procesional sale a la calle, casi casi no nos lo podíamos creer.

Si a un amante de nuestra Semana Santa y además fotógrafo, aficionado y de los de acera, se le presenta la oportunidad, el privilegio y el honor de poder presenciar e intentar plasmar con su objetivo uno de los actos más íntimos de cualquier cofradía, evidentemente no se lo piensa dos veces. Y si ese privilegio ocurre en una cofradía a la cual se tiene un cariño especial, pues qué mejor experiencia.

Encontrar la belleza hasta en lo más oscuro, en lo más profundo del dolor humano, es una de las características de la fotografía. Donde las palabras son incapaces de definir ese dolor humano, una imagen puede conseguir el milagro. El patetismo, la teatralidad, la estética, la fe, el fervor y la tradición, hacen que la fotografía de Semana Santa cumpla perfectamente esa función personal de remover algo por dentro.

Con toda probabilidad no sea la mejor fotografía salida de mi cámara, estoy seguro. A fin de cuentas no soy más que un aficionadillo que de mil disparos, una toma curiosa le queda. Pero lo que si tengo claro es que guarda, si no demasiados detalles técnicos, si muchos detalles que salen de allí dentro. Allí dentro, donde la emoción te descerraja dos tiros, la garganta se te agarrota y las mariposas del estómago te retuercen los intestinos.

El eco de un cornetín tocando a Oración, se pierde en ese momento tan espiritual y humano en el que la imagen del Señor extendido sobre un lecho blanquecino, es introducido por los hermanos de carga en el recoleto zaguán del monasterio.

Quizá la impresión me pudo y no quise interrumpir el silencio, ese silencio de sentimiento y lágrima, tan solo roto por el sonido ronco de la piel de unos tambores destemplados. Quizá perdí la gran foto, pero cuando ves pasar ante ti la imagen yacente de Nuestro Señor, se agolpan en las pocas entendederas que uno tiene, multitud de sentimientos cruzados, de culpabilidad en su mayoría y también de confianza.

Por más que sus ojos, ojos muertos y cadavéricos, pero ojos de ternura, amor y bondad nos sigan mirando y pidiendo clemencia ante tal desatino humano…

Por más que sus rodillas, destrozadas por las caídas de nuestros dislates y sus hombros lacerados bajo el peso de la cruz de nuestros pecados…

Por más que sus manos, reventadas y horadadas por los clavos de nuestras miserias, nuestros egos y nuestros miedos…

Por más que sufra latigazos, golpes, llagas, vejaciones, insultos, humillaciones, oprobio y censura…

Su mirada seguirá meciéndonos, sus rodillas y sus hombros seguirán cargando con nosotros y sus manos seguirán acariciándonos...

Señor, tu nos perdonas, nos ayudas, nos confortas y reconfortas en nuestra singladura vital hasta poder llegar ante el Padre… Demasiado beneficio ante lo absurdo de tu castigo.

En fin, cuando este camino por la senda vírica que nos ha oscurecido nuestro vivir termine, ojalá podamos volver a reencontrarnos y sentir todo ese cúmulo de sensaciones de nuevo. Convencido estoy y rezo por ello.

Alejandro Manuel Berdote Paz

martes, 23 de marzo de 2021

La experiencia vital en estos momentos del COVID-19

Esta situación de pandemia es tan extraña que nunca antes lo hubiésemos imaginado como posible en nuestras vidas, aun poniendo la mejor voluntad, persiste el estupor, se necesita tomar acopio de buen ánimo para la travesía del desierto, con baches de dolor y malestar por la situación, por la muerte de tantos, por las noticias de conocidos que nos dejaban.

Ante todo, nos ha hecho reflexionar y ver que todo lo que sabíamos, quedaba claro: el dinero las cosas materiales de repente perdían valor frente a hechos espirituales como la familia, los vínculos afectivos, la necesidad de ayudarnos unos para con otros. Para nuestra sorpresa, vimos como todos los hombres se veían obligados a vivir una cierta clausura en sus casas, o sea el confinamiento, para nosotras no ha sido difícil, es nuestra vida lo de siempre, aunque vivida con más pureza o intensidad volvimos a vivir solas y a solas con Dios.

En el inicio, ha sido como una especie de retiro continuo, sin contacto con el exterior, en una experiencia que nos hace entender la clausura como medida de protección de salud para nuestros cuerpos, lo que antes era de salud para nuestras almas. Con sorpresa vimos que los hombres podían vivir en Clausura, aunque con dolor y cansancio.

Este tiempo ha recalcado la necesidad de interceder por los otros; algo que siempre hacemos, ahora se hacía más intenso o necesario. La regla invita a tener presente la muerte cada día y esto se ha hecho una realidad. Hemos conocido de primera mano que estamos de paso en esta vida y en cualquier momento podemos partir.

Hemos sentido la necesidad de estar informadas, de hacernos presente, de recordar aquellos que trabajaban. Así nos apuntamos a la campaña “yo rezo por ti”; cada monja quedaba asignada para rezar por personas concretas que luchaban en primera línea, cada día hemos rezado por esas personas cercanas a la tragedia.

En octubre del año pasado, el virus entró en nuestra casa, de una manera involuntaria. Rápidamente nos avisaron, nos hicieron la prueba del positivo en casa, estábamos asustadas y nerviosas. De principio solo un positivo, la juniora Ana María, que quedaba confinada en la hospedería. Allí la llevábamos la comida con precaución y nulo acercamiento. Pero a los dos días dieron positivo, sor Natividad, asintomática, quien se recluyó en la habitación, sor Nieves, luego fue Perpetua, la Madre Celeste y por último yo, sor María Luisa. De todas, quién peor lo pasó fue la madre superiora; cuando vimos la gravedad, llamamos y tardaron en acercarse para hospitalizarla. Gracias a Dios, su situación mejoró y pudo volver a casa. Sor Nieves también fue ingresada y volvió sin fuerzas, sin estabilidad.

Desde entonces, esta situación no ha parado, por desgracia. Últimamente, rehuyo ver noticias, que en todo caso son malas, y que es un goteo de saber de personas conocidas sanas que poco a poco pasan por situaciones críticas, que van enfermando inesperadamente de COVID o no, de dolencias muy graves con desenlaces fatales. La muerte parece tener mucho trabajo, quizá ahora viene a la memoria el Cristo Yacente, imagen de Cristo inerte, sin vida; la muerte es un paso ineludible para todos nosotros; quizá lo mejor sea recordar la definición de Martín Descalzo, que la escribió en su libro testamento del Pájaro solitario. Cito de memoria:

Morir solo es morir, morir se acaba
es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba
ver el amor sin enigmas ni espejos.


Decía San Bernardo que Cristo, que fue nuestro Camino durante la Vida, se convertirá también en nuestro premio después de la muerte.

Que Dios conceda su descanso a los fallecidos, y a los vivos nos conceda vivir más auténticamente unidos a Él.

Sor María Luisa de Antonio

lunes, 22 de marzo de 2021

Una reflexión para la procesión del Santo Entierro

Parecería que todo está consumado, que todo termina aquí, que nada más podemos hacer ante Ti, Cristo yacente, como si Tú, en tu postración, en tu condición exánime, resumieras todo lo que ha pasado en estos días. Pero no es así, tu presencia nos recuerda tu muerte, ayer, en la Cruz, muy cerca de aquí, en nuestra plaza Mayor. Pero tu presencia, callada, pálida, quieta, sin un aparente soplo de vida, nos invita a la esperanza, a volver en seguida a la plaza grande y celebrar tu Resurrección.

Pero es pronto, aún no es tiempo de vigilias, sino para recordar, en este lugar mucho más recoleto, en esta placita mucho más íntima, en este lugar que esta tarde-noche invita a la reflexión, a recordar algo de lo mucho que hemos vivido estos días en las calles y en los templos.

Hemos sido muchos, Cristo yacente, los que te hemos acompañado, a Ti y a tu Madre. Te hemos visto recorrer Valladolid en estos días que te llevan, a Ti y a nosotros contigo, de la Pasión a la Muerte y de ésta la Gloria. Te hemos visto entrar triunfal en Jerusalén, te hemos visto encontrarte con tu Madre en distintos momentos y lugares, te hemos visto predicar y estar en animada tertulia con tus discípulos, te hemos acompañado en vuestra Cena, en tu Oración en el Huerto, en tu Prendimiento, en tu enfrentamiento dialéctico con la autoridad civil y eclesiástica.

Hemos visto cómo te flagelaban, cómo te coronaban con espinas. Te hemos visto caminar rumbo al Calvario, hemos vuelto la cara, hemos cerrado los ojos cuando te clavaban en la Cruz que era nuestra redención. Y luego hemos prestado mucha atención cuando nos hablabas, hasta siete veces, mientras agonizabas esperando la muerte para la que el Padre te destinó.

Ahora, te vemos ya con expresión para algunos aún doliente; para otros, de paz, de tranquilidad. Es tu estado, tu pose con la que el escultor quiso regalarnos, una especia de tránsito, no entre la vida y la muerte, sino entre la vida y la vida.

Muy pronto volverás a encontrarte con tu Madre, con los apóstoles; enseñarás tus manos, tus llagas, tus cicatrices, al también humano Tomás, que verá fortalecida su fe.

Y todo volverá a la rutina. Retorna al trabajo, al estudio, a los quehaceres diarios, recordaremos que Valladolid, como aquella Jerusalén de hace dos mil años, ardió, bullió en fiestas. Y, de repente, casi sin darnos cuenta, porque el tiempo pasa muy deprisa, habrás ascendido a los cielos. Y también muy pronto, volveremos a verte en nuestras calles, en la presencia real de tu Cuerpo y de tu Sangre.

Duerme, Señor; descansa en paz, Cristo yacente, que Valladolid, que hoy se asoma a la plaza de Santa Ana, no te va a dar tregua. Valladolid, como España, te quiere, te necesita; y, por eso, yo me atrevo a pedirte que tu sueño sea breve, apenas una siestecita de unas horas, porque pronto queremos verte caminar, resucitado. Porque, si no, nada de lo que estos días hemos celebrado, tendría sentido.

Que así sea.

Ángel Cuaresma, Periodista

Chema Concellón


sábado, 20 de marzo de 2021

IV Centenario del Cristo del Amparo (Zaratán)

Mañana comienza la celebración del Cuarto Centenario del Cristo del Amparo de Zaratán, que procesiona la Cofradía de las Siete Palabras.

Compartimos con vosotros esta reflexión que nos envía Guillermo, párroco de la localidad y Consiliario de nuestra Cofradía, y que os invitamos a leer.

Enlace a la reflexión

Carta del Presidente: Sonreir con los ojos

Queridos cofrades, queridos amigos.
No hace mucho hablábamos de la importancia de las nuevas tecnologías para la comunicación. La apuesta es definitiva por esta nueva forma de acercarnos los unos a los otros, ya sea a nivel personal o laboral.

Ante situaciones adversas siempre hay que intentar sobreponerse, reinventarse, buscar posibilidades… en definitiva se trata de no caer en derrotismos y buscar la oportunidad frente a la precariedad. Y esto es lo que está pasando en muchas situaciones, y en el ámbito de la comunicación así ha sido. Hasta los más reacios a usar las nuevas tecnologías han sucumbido ante la oportunidad de recibir una videollamada de sus seres queridos, y ya forma parte de su día a día, no sin antes haber recibido una buena dosis de clases avanzadas y de echar muchas horas de formación intensa. Otros han tenido que cambiar su forma de trabajo, su forma de vender o de enseñar, y todo ello partiendo de cero en muchas ocasiones.

Cuando estamos viendo una procesión, además de fijarnos en los hábitos, la banda o la talla, en ocasiones dirigimos nuestra mirada a los ojos de los cofrades que van con capirote, desfilando ante nosotros. Puede que sea por si reconocemos a alguien que nos devuelve la mirada, o por buscar una complicidad en el anonimato de la oración, pero existe ese cruce temporal de miradas.

Desde que empezó la pandemia llevamos una mascarilla (de mil y una variedades) que nos tapa toda la cara, salvo los ojos. El ser humano, cuando habla, usa aproximadamente 36 músculos. Con cada carcajada ponemos en marcha casi 400, 15 si sólo sonreímos… y todos esos músculos funcionando generan gestos que expresan aquello que estás diciendo o sintiendo.

En este aspecto también hemos tenido que reinventarnos, siendo ahora los ojos el espejo del alma (o la ventana del alma, como ya se ha dicho en alguna ocasión). Hemos tenido que aprender a hablar con los ojos, a transmitir sentimientos como la comprensión, la admiración, la sorpresa o el miedo con los ojos. Una expresión tan manida como “una mirada vale más que mil palabras” tiene hoy más sentido que nunca. Con los ojos transmitimos aquello que nuestros labios y mejillas no pueden reflejar. Hemos aprendido a sonreír (sólo) con los ojos.

Es cierto que nada de esto es nuevo, ya que el lenguaje de los ojos se estudia desde hace siglos, pero qué duda cabe que hoy está más actual que nunca y en nuestro día a día recibimos y dirigimos casi tantas miradas a los ojos como las que reciben esos cofrades anónimos que posesionan cada Semana Santa por nuestras calles.

No en vano, en muchos pasajes del Evangelio, se habla de la mirada de Jesús. Marcos nos cuenta como cuando un joven rico se dirigió a Jesús preguntándole que qué más le faltaba para ganar el Reino de los Cielos, toda vez que ya cumplía con los mandamientos: “Jesús fijó su mirada en él con amor, y le dijo: "Te falta una cosa. Anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme". Además de esa mirada de amor, descubrimos también ojos apenados de Jesús cuando, después de negarle Pedro por tercera vez, el Señor, dándose vuelta, miró a Pedro... Y Pedro, saliendo afuera, lloró amargamente, según nos dice en esta ocasión Lucas.

La importancia de una mirada sincera, de bondad, de cariño o de perdón son claves en nuestro día a día como cristianos y seguidores de ese Jesús que nos miraba antes y que lo sigue haciendo ahora, con sus ojos entre abiertos mientras yace ante nosotros, transmitiéndonos todo su amor y sacrificio.

Hoy debemos trasmitir su mirada a aquellos que nos rodean, sin esquivarla, aunque nos incomode los que nos dice en el silencio de la oración, de esa mirada hacia nuestro interior que tanto nos asusta.

Hoy somos nosotros los que, a través de nuestros ojos, podemos expresar nuestra felicidad de sentirnos mirados por Cristo, y debemos devolver esa mirada a nuestro alrededor, amando con nuestra visión, perdonando con nuestros ojos, abrazando y besando lo que nuestros brazos y labios no pueden hacer, con sólo una mirada.

Jesús González Expósito, Presidente

viernes, 19 de marzo de 2021

Nuevo número de Arimatea

Ya está preparado un nuevo número del boletín de la Cofradía (Arimatea), que pronto recibiréis en vuestras casas. También podéis descargarlo de la zona de descargas (menú a la izquierda).

Con corazón de Padre

La Cuaresma 2021, que venimos surcando, nos ofrece en la mitad de su transcurso la festividad solemne de San José, figura destacada por el Santo Padre Francisco en las motivaciones de este año. Con la intención de incentivar en el Pueblo de Dios, el sentido de quien es Patrón de la Iglesia, nos ha enviado el Papa una carta que evocamos en estas líneas.

Lo hacemos recordando que San José es patrono de la Buena Muerte, una muerte que condicionó el inicio de la misión de Jesús, quien interpelado por este hecho descubriría que su misión no era sólo dar continuidad al taller de José, sino ocuparse al fin en plenitud de las “cosas de mi Padre del cielo”. Y sin embargo hay una continuidad entre los valores vividos en el hogar de Nazaret, en el silencio del trabajo y las relaciones domésticas, y el anuncio del Reino de Dios. Sin José, sin la vida familiar de Nazaret, Jesús podría haber sido un meteorito alejado de la vida, y con José y como José, Jesús aprendió a vivir la realidad asumida desde el querer de Dios. Aprendió a vivir en plenitud la realidad encarnatoria de su misión, para hacer las cosas con sencillez, “desde abajo, desde dentro, desde cerca”. 

La muerte de José si sitúa en el prólogo de la misión de Jesús, y su propio reposo tras la Cruz, es el epílogo de la misma. El evangelio recorrió los caminos de Galilea, llegó al corazón de las gentes, pero antes y después, pasó por la experiencia de tránsito (paterno en el inicio y personal en el fin). Jesús aprende de la hermana muerte, de la que “ningún viviente escapa de su persecución”. Pero Jesús, no huye de ella, la llena de sentido, cuando confía en el Dios de la vida que da el triunfo a los que en Él se entregan.

Quienes contemplamos a Cristo yacente en el Monasterio de Santa Ana, nos sentimos gozosos de poder hacerlo junto al Tránsito de San José, obra destacada del joven Goya. Miramos la imagen del patrono de la Buena Muerte, que tuvo la suerte de estar acompañado de María y Jesús; de hacerlo en el silencio de su casa, rodeado de afecto. Y una vez más nos viene a consideración, rogar a san José por tantas personas que, en este último año, en el contexto de esta crisis sanitaria, han cerrado sus ojos a este mundo. Recordamos a quienes los han abierto a la vida definitiva, con el cuidado, el cariño y la atención de los suyos, y aún a quienes lo han hecho en otros contextos de distancia de sus familias en la soledad de un centro sanitario o asistencial. ¡Ruega por ellos, san José!

Observamos en la obra de Goya, cómo José yace en un humilde lecho de un hogar sencillo. Cristo, en su tránsito, no tendrá ni lecho ni hogar propio, será José de Arimatea (un nuevo José) quien en este trance le preste su morada, sin saber de lo transitorio que sería el trance del divino inquilino. 

Los apócrifos recrean escenas en la vida del Niño en el taller de José, en donde el oficio de carpintero prefigura la sombra del madero de la Cruz, ya desde la infancia de Cristo. Más allá del sentido piadoso de esas escenas en que Jesús intuye su destino, sabemos que la cruz de Jesús, su madero, no apareció de modo inusitado. Es más, bien podemos pensar que abrazado de nuevo al madero, sabía Cristo, que su dureza siempre es moldeable por el buen hacer del carpintero que le da forma y función. El madero definitivo resulta ser una cruz que abraza cielo y tierra, oriente y occidente, puente (más que paso) que une a los hombres con Dios. Hijo del Carpintero de Nazaret ¡qué bien aprendiste el oficio!

Ojalá también en esta Cuaresma podamos aprender de ti, a lijar asperezas en la vida, a tallar el hombre nuevo en nuestro corazón, a veces abrupto, recién cortado del bosque.

El Santo Padre Francisco, nos remite en su carta Corde Patris, siete rasgos de San José, en su obediencia, valentía, su fidelidad y su silencio, su fe, su aceptación y firmeza. A la laboriosidad de san José, confiamos a tantas personas que en esta crisis han perdido su trabajo, que todos puedan desarrollar su operatividad y su recibir en justicia el fruto de su esfuerzo. Concluyo con una referencia al Santo Padre en este mensaje:

José vio a Jesús progresar día tras día «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lc 2,52). Jesús vio la ternura de Dios en José: «Como un padre siente ternura por sus hijos, así el Señor siente ternura por quienes lo temen» (Sal 103,13). La ternura es el mejor modo para tocar lo que es frágil en nosotros. Sabemos que la Verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona.  También a través de la angustia de José pasa la voluntad de Dios, su historia, su proyecto. Así, José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a través de nuestra debilidad. Y nos enseña que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca.

No tengamos miedo en ceder a Dios el timón de nuestra barca, confiémosle el paso de esta noche, tras el tránsito, nos devolverá la calma. Feliz Pascua en este empeño.

Guillermo Camino, Consiliario

Goya. Muerte o tránsito de San José. Iglesia del Monasterio de San Joaquín y Santa Ana

martes, 16 de marzo de 2021

Cuaresma y Semana Santa

De nuevo se nos presenta una Semana Santa atípica como consecuencia de la pandemia sanitaria. Las medidas adoptadas por la Junta de Castilla y León para evitar la propagación del virus impiden la celebración de procesiones en la calle, así como otras actividades de la Semana Santa que supongan la reunión multitudinaria de personas. La posibilidad de realizar actos o celebraciones en el interior de los templos, aunque se desarrollen con limitaciones, se ve también afectada por las medidas que permanentemente son revisadas y modificadas por la Junta de Castilla y León. En atención a las circunstancias actuales y a las indicaciones recibidas desde el Arzobispado y la Junta de Cofradías de Semana Santa, desde la Junta de Gobierno, teniendo muy en cuenta las capacidades tanto materiales como personales de nuestra Cofradía, hemos intentado organizar la Cuaresma y la Semana Santa, de forma que todo lo que se realice se desarrolle salvaguardando las medidas sanitarias.

CUARESMA

La limitación de aforo de los templos que, a fecha de redacción de esta carta, se encuentra reducido a un tercio de su capacidad, determina que el aforo de nuestra Iglesia del Real Monasterio de San Joaquín y santa Ana se vea reducido a unas 30-35 personas, por ello, y en aras de no dejar a ningún cofrade que desee participar en la celebración fuera del templo, se ha acordado que nuestra celebración en Cuaresma sea una:

Santa Misa de Comunión General de la Cofradía del Santo Entierro, que se celebrará el Sábado 27 de marzo a las 20.00h en la Iglesia de San Lorenzo Mártir.

En dicha celebración se procederá a imponer las medallas a todos los nuevos cofrades que lo deseen. Para ello y en vista de organizar el acto con todas las medidas de seguridad, quienes deseen imponerse la medalla deben mandar un correo electrónico a: info@santoentierro.net

SEMANA SANTA

En Semana Santa se procederá a abrir nuestra Iglesia con objeto de poder ver y rezar a nuestro Titular. El horario de apertura se ha determinado en función de las disponibilidades de personal y del protocolo sanitario que se ha debido elaborar y presentar.

Apertura de la iglesia del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana.

- Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo en horario de mañana y tarde.

Todos aquellos cofrades que deseéis colaborar en la organización de las visitas a nuestra iglesia y a nuestro Santo Cristo, seréis muy bien recibidos. La idea es hacer un cuadrante con toda la gente disponible de forma que, con un poquito de dedicación, entre todos podamos permitir que los fieles tengan la posibilidad de ver a nuestro Santo Cristo en estos días tan señalados. Para apuntaros a esta acción escribid un correo electrónico a: info@santoentierro.net.

viernes, 26 de febrero de 2021

Hermanos cofrades

La Semana Santa de Valladolid está de enhorabuena porque ha iniciado su andadura un nuevo podcast o programa de radio semanasantero. Se llama "Hermanos cofrades" y lo dirigen los hermanos y cofrades Raúl y Roberto Alonso Gómez, miembros también de nuestra Cofradía.

Escucha"Hermanos Cofrades" en Spreaker.


                                      

sábado, 13 de febrero de 2021

Certamen de redacción sobre nuestra Semana Santa

La Junta de Cofradías organiza un Certamen de Redacción sobre nuestra Semana Santa, para los alumnos de Primaria de los colegios de la ciudad.

Podrán participar los cofrades infantiles de nuestra Cofradía, si están matriculados en cualquier colegio de Valladolid capital.

Las bases del certamen pueden descargarse haciendo click aquí.

martes, 9 de febrero de 2021

Suspensión del Cabildo General Ordinario

Debido al estado actual de la pandemia sanitaria y a las restricciones aprobadas por la Junta de Castilla y León, nos hemos visto obligados a suspender la celebración del Cabildo General Ordinario, previsto para el mes de enero, para la rendición de cuentas del ejercicio 2020 y aprobación del presupuesto 2021.

Ante esta situación inédita, por parte de la Junta de Gobierno se ha acordado colgar en este blog (parte izquierda, DESCARGAS, Para cofrades) la siguiente documentación:
-Carta explicativa de la suspensión del Cabildo y las medidas adoptadas.
-Balance económico del ejercicio 2020.
-Presupuestos para el ejercicio 2021.

Os reiteramos nuestro ánimo y apoyo en estos tiempos de pandemia, y nos unimos todos en la oración ante nuestro Santo Cristo Yacente, por las victimas y sus familiares.

martes, 15 de diciembre de 2020

La Junta de Gobierno les desea Feliz Navidad

 

Haz click sobre la imagen para ampliarla.

La carta a los cofrades se puede descargar desde la zona de descargas del menú.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Santa Misa por los cofrades difuntos

El próximo viernes 27 de noviembre, a las 19,30 h, en la iglesia parroquia de San Lorenzo, celebraremos la Santa Misa en memoria de todos nuestros cofrades difuntos, especialmente por los fallecidos en este último año.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Carta noviembre 2020

La Junta de Gobierno nos envía una carta a todos los cofrades respecto a la actividad de la Cofradía en los próximos meses.

Esta carta que recibiréis en vuestras casas, como es habitual, podéis descargarla también de la zona de descargas (para cofrades) del menú.

martes, 14 de abril de 2020

El Santo Entierro de Juan de Juni

por Mónica Calderón Acedo.

Cuando cae la tarde de Viernes Santo, no hay nada como dejarse arrastrar por la fuerza de un torbellino. Es el Santo Entierro de Juan de Juni, obra cumbre del siglo XVI español que sigue contándonos, antaño como hogaño, una historia de dolor, de muerte, de vida y de arte.


Hoy se expone, con mimo y celo exquisitos, en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, sin embargo, se labró para el sepulcro de uno de los hombres más brillantes, eruditos y contradictorios de la corte de Carlos V, el obispo de Mondoñedo Fray Antonio de Guevara, aquel consumado cortesano que, viviendo en la corte, no dudó en escribir una joya como "Menosprecio de corte y alabanza de aldea" (1539). El lugar elegido para su enterramiento fue el convento de San Francisco de Valladolid, cerca del claustro. Bajo la venera de la capilla, dos soldados romanos montaban guardia perpetua entre las columnas del retablo que lo acogía al modo en que vemos hoy el relieve de idéntico tema en la Catedral de Segovia. Hoy no quedan romanos, ni retablo ni tan siquiera el convento franciscano.



Guevara no escogía un tema al azar sino aquel que narra la muerte cristiana y la consiguiente esperanza en la resurrección: la muerte de Cristo. Y es que este franciscano escribía estos mismos años su última obra, clave para entender el grupo de Juni: Monte Calvario (1542). Leer esta obra es escuchar la narración del drama al que asistimos, la descripción de cada paso, cada acción, cada gesto del grupo de Juni. Escuchamos a Juan, intentando separar a María del cuerpo de su Hijo, diciendo:

Mirad pues señora tía que el sol es ya puesto, el día se acaba, la noche ya carga, la oscuridad se apresura, la hora completoria es llegada y aun el cuerpo está por llevar a la sepultura. El agua está aquí para lavarle, los ungüentos están aquí para ungirle, las vendas están traídas para atarle, la mortaja para envolverle: no resta sino que vuestros ojos cesen de sobre él llorar para que nosotros comencemos luego a le ungir”.


José de Arimatea y Nicodemo, María Magdalena y María Cleofás limpian y ungen el cuerpo lacerado con paños y frascos llenos de mirra y áloe en una suerte de tierno espanto:

... comienzan a mirar las llagas que habían de untar y destapaban los ungüentos, con que le habían de ungir. Como de tan cerca vieron las ronchas de los azotes, la rotura de los clavos, los cardenales de las puñadas, la hinchazón de las venas, la encarnadura de las espinas, la fealdad de las llagas, y lo magullado de aquellas carnes santísimas: tornados como atónitos comenzaron a hacer nuevos llantos.





Juni transforma esas palabras en un arrebatado conjunto donde establece un juego de simetrías tanto en el número como disposición de los personajes vivos y en las figuras femeninas de María Magdalena y María Cleofás cuyos cuerpos inclinados enmarcan la Compassio Mariae, centro compositivo y emocional de todo el grupo.

Recurre también Juni a la oposición de contrarios, de direcciones y fuerzas contrarias. Juan se opone a la fuerza con que María se acerca a su hijo; la juventud de la Magdalena contrasta con el rostro envejecido de Cleofás; Nicodemo y José de Arimatea giran en sentido opuesto.


El dolor que retuerce las figuras contrasta con la horizontalidad de Cristo. Sus pesados y retorcidos ropajes, que nos hablan del dolor del alma en un violento movimiento de dentro afuera, evidencian aún más la desnudez y la vulnerabilidad de Jesús. Y el gran centro, el alma de este grupo: la mano viva y tensa de la Virgen ante la mano muerta del Hijo.

El cuerpo del crucificado permanece ajeno a este huracán de emociones no contenidas, elevado sobre un sarcófago clásico y mostrando claramente al fiel sus llagas, pues no en vano Fray Antonio de Guevara era franciscano.  Sobre el frontal, una cartela con las palabras con las que el pueblo de Hebrón ofreció una tumba a Abraham para enterrar a Sara: NOS IN ELECTIS SEPVL / CHRIS NOSTRIS SEPELI / MORTVVM TVVM (“en el mejor de nuestros sepulcros, entierra a tu muerto”).



La disposición de las figuras describe además un círculo inconcluso que sólo quedará completo cuando tú, espectador, te pongas enfrente. Y ¿quién te invita? ¿quién te interpela mostrándote acusador la espina que acaba de sacarle de la frente mientras con la otra mano sujeta reverentemente la cabeza de Cristo? José de Arimatea.

Quedan resonando las palabras de Fray Antonio de Guevara:

Pusiéronse en torno del todos y todos los de aquel triste colegio como un enjambre de abejas desmelenado; diciendo a sus lenguas las mil lástimas y llorando de sus ojos lágrimas vivas. Qué no dijeron, qué no lloraron, qué no sintieron, y qué no plañieron cuando a su Maestro y Señor tan despedazado vieron. Qué ojos les pudo bastar para verlo ni qué lengua para encarecerlo, ver el cuerpo de aquel difunto tan maltratado y ver tan cruel carnicería de su Dios haberse hecho. Si miraban la cara estaba escupida, si miraban los cabellos estaban remesados, si miraban las espaldas estaban abiertas, si miraban las manos estaban rotas, si miran el cuerpo estaba desollado y si miraban el costado estaba alanzado.


Vida y muerte, fuerza y laxitud, dolor contenido y dolor desatado. Juan de Juni y Fray Antonio de Guevara. No se vuelve igual después de estar delante de esta joya.

domingo, 12 de abril de 2020

Carta del Presidente

Queridos Cofrades, queridos amigos
Ha pasado esta Semana Santa y ha pasado esta en concreto…
Todos tenemos recuerdos de nuestras Semanas Santas, más o menos claros o cercanos. Si nos paramos unos segundos a pensar nos vienen muchas imágenes a la cabeza…
Quiero dirigirme a ti, hermano cofrade del Santo Entierro, ahora que te has parado a pensar en tus experiencias viviendo los días de nuestra Semana Santa vallisoletana. Seguro que te han aflorado muchas sensaciones. Sigue recordando… Concédete unos minutos…
Tal vez fuiste con la Cofradía a Hervás, a Sevilla o a Simancas durante la Semana Santa, incluso a San Pedro de Cardeña para celebrar el día del Corpus.
Tal vez viviste un traslado del Cristo Yacente la mañana del Domingo de Resurrección, junto con los hermanos del Resucitado, o ya el Sábado Santo por la tarde, junto con la banda del Descendimiento. Incluso puede que escuchases a la banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja acompañando a Nuestro Titular.
Recuerdos…Imágenes… Ahí siguen y seguirán todo el tiempo que tu memoria lo permita.
Esta cuaresma no has podido celebrar el Triduo en honor al Cristo Yacente, ni has ensayado con tus hermanos comisarios, y tampoco has podido visitar a la comunidad de San Joaquín y Santa Ana. Pero esta cuaresma no la vas a olvidar.
Tampoco has podido ver los días previos a la Semana Santa nuestra plaza adornada con esa Cruz dorada flordelisada, escudo de nuestra Cofradía. Ni te has sentado en las gradas de la Plaza Mayor de Valladolid para leer el programa de Semana Santa, comiendo unas pipas tal vez. Pero estos días no se te van a olvidar.
Esta Semana Santa no has esperado en la plaza, con el hábito mejor o peor doblado, esperando que se abrieran las puertas de la Iglesia para poder revestirte. Tampoco has podido prepararte en casa con la mantilla, la negra o la blanca, según el día...No has podido acompañar a Cristo Yacente, cuerpo verdadero, a la Catedral o durante su Santo Entierro vespertino el Sábado Santo. Pero esta Semana Santa, que ya ha llegado a su fin, tampoco la vas a olvidar…
En muchas ocasiones, queridos cofrades, hemos oído hablar del mal que las redes sociales, los medios informáticos o el progreso en la comunicación estaban haciendo a las relaciones sociales. Gracias a estos medios nos acercamos más que nunca, a la vez que nos distanciamos al no sentir la mirada de unos ojos mientras hablamos, o el calor de unos brazos durante un abrazo, o la intensidad en un apretón de manos, o un beso…
Todos estos gestos se sustituyen en ocasiones por una imagen más menos graciosa, más o menos sincera.
Pero esta (aparente) deshumanización se está viendo cuestionada durante estos terribles días que nos está tocando vivir como sociedad, ya que hemos conseguido humanizar ese progreso, esa revolución en las comunicaciones , esa tecnología que tenemos a nuestro alcance y que sin ella, tal vez no nos reconoceríamos en el momento que saliéramos a la calle, ya que esonos conecta más que nunca con nuestros abuelos, padres, hermanos, familiares y amigos.
Esta Semana Santa hemos conseguido acercarnos los unos a los otros, gracias en gran medida a vuestra respuesta participando en cada una de las iniciativas que, desde la Junta de Gobierno, os hemos propuesto. Hemos compartiendo imágenes y pensamientos a través de todos los medios que teníamos a nuestro alcance. Hemos acompañado al Cristo Yacente el Jueves Santo y el Sábado Santo. Tal vez no hayamos salido a la calle, pero hemos procesionado más unidos que nunca.
Todo esto terminará, si Dios quiere más pronto que tarde. Y volveremos a salir a la calle…pero nada será lo mismo. La sociedad va a cambiar porque las personas que formamos parte de ella hemos cambiado, y ojalá ese cambio sea para siempre.
Hemos resucitado a una nueva forma de pensar en nuestro día a día. Es posible que ya no nos comportemos igual en nuestro trabajo, en nuestra familia, con nuestra pareja o con nuestros amigos. Y como cofrades, también hemos resucitado a una nueva forma de vivir la Semana Santa desde nuestra intimidad  y nuestro silencio…y lo hemos compartido más que nunca como hermanos, como cofrades, gracias a la humanización de las nuevas formas de comunicación, que ha conseguido sustituir, al menos durante un tiempo, elpostureo y los reflejos que nos ciegan, las apariencias y verdades a medias que nos confunden, por imágenes y palabras sinceras de amor y de, cariño.
Todo va a salir bien porque todo ha cambiado.
Os deseo a todos, de corazón una Feliz Pascua de Resurrección.

Jesús González Expósito.
Presidente.


La Resurrección del Señor es garantía de Esperanza

El Cardenal-Arzobispo, hermano de honor de nuestra Cofradía, se dirige a los fieles de la Archidiócesis este Domingo de Resurrección.





¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!


Cristo resucitado (Francisco del Rincón, hacia 1606). Convento del Corpus Christi, Valladolid.
Fotografía: Domuspucelae

sábado, 11 de abril de 2020

Procesión del Santo Entierro de Cristo 2020

Procesión del Santo Entierro de Cristo, de la Cofradía del Santo Entierro de Valladolid.
En ella la Cofradía procesiona con su talla titular, el Santo Cristo Yacente, obra de Gregorio Fernández (1634), en la tarde del Sábado Santo.
Este año contamos con D. Ángel Cuaresma Renedo, como invitado de Honor, quien realiza una bellísima meditación en torno a Cristo Yacente.
La reflexión pastoral corre a cargo de nuestro consiliario Guillermo Camino Beazcua, quien ahonda en el sentido de esta Procesión.
Los cofrades que así lo desearon participaron de la procesión enviando su palabras de oración, de reflexión, de ánimo, o simplemente sus inquietudes ante esta terrible situación. Todas sus palabras acompañan el paso del Yacente por las calles aledañas a la Plaza de Santa Ana, en la que se ubica su sede canónica, en la iglesia conventual del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana.

Acopañan las imagenes, tanto fotográficas como de video, de Nuria Mongil, Alberto V. Jimenez, Jesus Angel Gonzalez (Blog Vallisoletvm), Juan Pascual (Tribuna Valladolid), Agencia EFE, musica de la Comunidad de Taizé y del compositor John Debney, además del tradicional Misere Mei Deus, de G. Allegri, que tradicionalmente protagoniza la salida a la calle del Santo Cristo Yacente, en la tarde del Sábado Santo.

Sábado Santo... de 2013

Mi procesión particular del Santo Entierro de Cristo del año 2020

A todos los cofrades y hermanos de mi hermandad del Santo Entierro:

La plaza de Santa Ana estaba repleta de fieles, curiosos y turistas. Todos expectantes ante la inminente salida de la hermandad del Santo Entierro, con su paso del Cristo Yacente.

Y es que desde que fue pedido por el presidente de la Cofradía, a las hermanas bernardas propietarias de la imagen,  allá por el inicio de la Cuaresma, había estado presidiendo el Altar Mayor de la Iglesia Conventual.

Hoy Sábado Santo, en su procesión del Santo Entierro, será devuelto a su lugar, donde reposará 11 meses hasta la llegada de la próxima Cuaresma.

La hora se acercaba. Los hermanos se iban revistiendo, ya estaba todo presto: estandartes, pendonetas, incensario, faroles; y los hermanos de carga, los “Malditos”, daban los últimos retoques a las andas, las flores y las velas… la imagen hermosa del Yacente saldría a la calle un Sábado Santo más.

El presidente, desde el atril del presbiterio, leyó cuidadosamente la planta de procesión: niños cofrades, hermanas de devoción, cofrades en filas, comisarios del Cristo y la imagen de Nuestro Señor en sus andas procesionales con los tambores que marcan el paso. Y por último el sacerdote escoltado por dos miembros de la junta de gobierno, las cofradías hermanas y personalidades distinguidas en la vida vallisoletana.

Todo está dispuesto, el portón conventual se abre, los hermanos van saliendo a la plaza y poco a poco las andas del Cristo se acercan al compás del redoble del tambor, apenas sin mecerse. La  pericia de los hermanos de carga salvan el primer obstáculo hasta llegar justo al dintel conventual.

Se hace el silencio, las emociones y los sentimientos afloran entre el pueblo fiel, y majestuoso al son del miserere, la obra de Fernández sale a las calles de Valladolid.

Salvan tres escalones de piedra y los malditos toman la calle María de Molina. Al paso, poco a poco, en silencio,… silencio roto solamente por el arrastre de las colas de los hábitos penitenciales de sus cofrades.

Sigue sonando el canto gregoriano, al fondo el redoble de los tambores y el sonido de las carracas; la procesión avanza por la calle de  los Héroes de Alcántara, luego giran a Zúñiga y allí esperan a las puertas de Santa Ana.

El público abarrota la vieja plaza vallisoletana, si es hermoso verlo andar en las calles, todavía lo será más verlo por el claustro conventual, pero eso es un privilegio reservado a unos pocos: los cofrades y las hermanas de la comunidad.

Los hermanos forman dos filas a izquierda y derecha, van a escoltar a su imagen, emocionados lo ven pasar a su lado. El Yacente sigue su paso pausado, de costero a costero, para llegar al centro de la plaza; la maniobra de ahora es difícil, lo giran con sumo cuidado y con una gran delicadeza lo portan hasta un pequeño altar.

El capellán de la hermandad hará una pequeña reflexión en torno a la muerte de Cristo y a su posterior entierro, todo sin duda a la espera de la gloria, que en escasas horas llegará.

La matraca se oye, el tambor redobla, los malditos cargan a Cristo sobre sus hombros, pero ya sin andas. Ahora, tres hermanos por un lado y tres por el otro, recrean el Entierro Santo del Señor. Con saber hacer lo portan hasta la antigua escalinata del convento y allí, con maestría, mientras un hermano cofrade interpreta el toque de oración, el Cristo Yacente de Gregorio Fernández, entra en el zaguán conventual.

El resto de hermanos accede al templo, las puertas se cierran, los fieles de la plaza emocionados quieren ver más, pero no podrán, solo les resta el consuelo de conocer a algún cofrade que les cuente la profunda emoción que se vive y se siente dentro.

Y es que en el interior del convento, solo con la luz de los faroles, en silencio y en la oración más sentida, recorre el claustro para ser depositado en la sala capitular de las hermanas bernardas.
Agradecimientos son recíprocos entre hermandad y comunidad de religiosas; y una última oración ante el cuerpo inerte de Cristo Salvador, ponen fin a dos horas de emociones muy hondas y de sentimientos a flor de piel.

Se terminó el Sábado Santo. Abrazos compartidos, esfuerzos recompensados y lágrimas que brotan de lo más hondo del corazón.

Sólo queda esperar, esperar unas horas, a que llegue el alba, el clarear del nuevo día, del Domingo … porque llegará la Resurrección y la Vida.

Vida que en este año 2020 adquiere una especial relevancia para todos nosotros.

Roberto Alonso Gómez.
Hermano de la Cofradía del Santo Entierro
Valladolid, Sábado Santo 11 de Abril de 2020.

Desolada, María



La brisa sopla suave,
Tu vestido y tu cara,
Soplando en las figuras de la gente, como estatuas.
Tras el grito divino de muerte, que ha cubierto todo el mundo,
Se ha hecho el Silencio.

En el aire no se oye ya ninguna voz:
Todo se ha cumplido.
En el aire ya no se oye ningún lamento,
Ha vencido la muerte.
Tu mirada se detiene en ese cuerpo,
Rígido y solo.
El mundo se ha parado.

Desolada, Desolada, María,
Ven a la casa mía, ven a la casa mía.

Madre, yo te cuidaré aquí en mi casa.
Madre, tu dolor entrará, aquí en mi casa.
Madre, yo te honraré con toda mi vida.
Madre, eres el regalo mayor del Señor.

Y la tierra tiembla…
¡María! ¡Yo estoy contigo!
Y la tierra tiembla…
Los guardias se estremecen, yo estoy a tu lado.
Y la tierra tiembla….
Verdaderamente, aquel hombre era Hijo de Dios.
Y la tierra tiembla….
Las rocas se resquebrajan, el templo se agrieta.
¡Madre, yo estoy junto a ti!

Desolada, Desolada, María,
Ven a la casa mía, ven a la casa mía.

viernes, 10 de abril de 2020

Epitaphion

El Epitaphion es el acto que realiza la Cofradía del Santo Entierro de Valladolid al finalizar su participación en la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor, el Viernes Santo.
En él se cubre la imagen muerta de Cristo Yacente con el sudario antes de entrar en la Iglesia del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana.
El oficio lo ha celebrado Guillermo Camino Beazcua, consiliario de la Cofradía, acompañado de fotografias de Nuria Mongil, y musica de la Comunidad de Taizé, "In manos tuas", y de Andrew Lloyd Webber, "John 19:21"



Invitación procesión del Santo Entierro

Queremos invitaros a participar en nuestra procesión del Santo Entierro de una forma muy sencilla y que creemos que será también muy emotiva y personal. Se trata de que nos mandéis vuestra petición, pensamiento, recuerdo para vosotros o familiares, etc…. en texto. Lo que se verá en el vídeo de la procesión serán, durante unos segundos, las peticiones que nos hayáis mandado, una a una.

Las peticiones son anónimas. Lógicamente nosotros vamos a saber quién las manda, pero para el resto del mundo esto es anónimo y confidencial. En el vídeo solo aparecerá el texto de la petición, no quién lo pide. Entendemos que el acto de orar y rezar es personal y no hay ninguna necesidad de firmarlo.

Para asegurarnos de que nos da tiempo a poner todas, os pedimos que en vez de mandar una petición por cofrade, mandemos una por casa.

Y lo último: la extensión, como comprenderéis no podemos excedernos en texto porque si no será imposible leerlo todo con tranquilidad. Por eso os pedimos que vuestro escrito no pase de 20 palabras.

Lo podéis mandar al grupo de whatsapp o también a info@santoentierro.net

El plazo de recepción es hasta esta noche (viernes) a las 0.00 h.

¡ANÍMATE Y PARTICIPA!

Viernes Santo en Valladolid

Os dejamos un montaje con algunas imágenes del Viernes Santo vallisoletano.

El mejor tributo del bosque: el árbol de la Cruz

En esta mañana de Viernes Santo, nuestro Consiliario, Guillermo Camino, comparte con nosotros esta meditación al pie de la cruz.

Ir a la meditación

miércoles, 8 de abril de 2020

Momentos de nuestra Cofradía (vídeo)

Ofrece tu luz a Cristo Yacente

Como sabéis, cuando no podemos salir a la calle el Jueves Santo, realizamos en la iglesia un acto de oración que consiste en ofrecer la luz de nuestro farol al Santo Cristo. Este año, en el que tampoco podemos salir a la calle, os proponemos hacer juntos, desde nuestras casas, la ofrenda al Cristo Yacente.

No tenemos nuestro farol, es verdad, pero la luz sí que la podemos ofrecer, y eso es lo que vamos a hacer. Os invitamos a mandarnos una foto (en formato horizontal) con vuestra ofrenda de luz al Santo Cristo. Para ello, os pedimos que nos mandéis una foto en la que aparezca una vela encendida, vuestra medalla y vuestro nombre. Si queréis, podéis añadir, a modo de altar devocional, algún otro símbolo como una imagen o estampa del Cristo, un capuchón, etc.

Esta ofrenda es un acto de petición a nuestro Cristo Yacente, el Verum Corpus, en el que le pedimos:
•Por nosotros, que asistimos impotentes a estos acontecimientos que nos han cambiado todo.
•Por nuestras familias, porque queremos pedirle al Señor que nos mantenga a todos libres de todo mal.
•Por todo el mundo que está sufriendo por causa de esta terrible pandemia del Coronavirus.
Te adoramos, Señor. Cuida de nosotros, cuida a nuestras familias… ayúdanos a todos. AMÉN.

sábado, 4 de abril de 2020

Actividades para los pequeños cofrades

Como estos días que tenemos que pasar en casa son un poco complicados para nuestros pequeños cofrades, aquí os dejamos unos dibujos semanasanteros para colorear, que ha preparado nuestro hermano Roberto Alonso, y unos recortables de un conocido supermercado.

Os deseamos que paséis unos agradables días en familia, con nuestro pensamiento y nuestra oración centrados en los que más están sufriendo esta pandemia. Desde este blog y las redes sociales de la Cofradía os iremos haciendo propuestas para vivir intensamente esta Semana Santa tan especial, esperando la Pascua del Señor.

Dibujos para colorear

Recortable capuchones