Sus manos son para nosotros un sacramento, cada año las veneramos en la expresividad del santo Cristo Yacente, por ellas nos llegan la gracia de su amor y la fuerza de su Espíritu. Y con nuestras manos, en Cuaresma se nos invita:
-a recogerlas en plegaria sencilla, que recibe y bendice, que acoge y ofrece: Cuaresma es oración;
- a privarnos de usarlas en nuestro interés, y privarnos, para ser solidarios con los que no tienen: Cuaresma es renuncia para ser oferta;
-a tender la mano, para generar nuevas relaciones solidarias: Cuaresma es conversión al otro.
La Cuaresma comienza en este miércoles con signos que realizan nuestras manos: recibir la ceniza, signarnos… podríamos lavar también nuestras manos, o perfumarlas… son signos que nos recuerdan que la Cuaresma, es tiempo de hacer nuevas nuestras manos. Tus manos son un potencial, no las mantengas escondidas. No seas hombre o mujer de manos atadas, o atrofiadas. Tus manos también son un signo del poder de Dios. “Jesús, tiene sólo nuestras manos para construir un mundo en donde habite la justicia”.
Guillermo Camino
Consiliario
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